IVACE 2026 y el ratio de ahorro energético: por qué no basta con demostrar que una máquina consume menos
- 14/09/2026
- Ayudas
Las ayudas IVACE 2026 para eficiencia energética exigen que los proyectos generen ahorros de energía y reducciones de CO₂ cuantificables. Pero existe además un requisito técnico especialmente importante: alcanzar un ratio económico-energético mínimo de 150 tep por millón de euros de inversión elegible. Entender cómo funciona este indicador permite valorar desde el inicio si una inversión tiene suficiente impacto energético para encajar en la convocatoria.
Por Ana González, CEO e Ingeniera Agrónoma – Consultora industrial en eficiencia energética y gestión de ayudas en AGB Ingeniers
En muchas empresas, la primera impresión es sencilla: si una máquina nueva consume menos que la actual, debería ser una buena candidata para una ayuda de eficiencia energética. Pero en las IVACE 2026 el análisis va bastante más allá de comparar dos consumos.
Para saber si un proyecto encaja, hay que relacionar el ahorro conseguido con la inversión elegible, justificar correctamente la situación de partida y demostrar que la mejora energética tiene un peso suficiente dentro del conjunto de la actuación.
En este post explico de forma clara qué significa el ratio mínimo de 150 tep por millón de euros, cómo se interpreta y por qué puede cambiar por completo la valoración de una inversión. Os recomiendo leerlo hasta el final, porque entender este criterio antes de invertir puede evitar muchos errores.
Una máquina puede consumir menos y el proyecto seguir sin encajar
Cuando hablamos con una empresa sobre una posible inversión en eficiencia energética, es habitual comenzar comparando el equipo actual con la nueva solución.
El compresor nuevo consume menos. El motor es más eficiente. La central frigorífica tendrá un rendimiento superior. Una bomba con variador adaptará mejor su funcionamiento a la demanda real.
Todo eso es importante, pero para las ayudas IVACE 2026 en materia de eficiencia energética no basta con demostrar que existe un ahorro.
La convocatoria exige que las actuaciones produzcan un ahorro de energía y una reducción de emisiones de CO₂ cuantificables y documentalmente justificables. Además, establece un ratio económico-energético mínimo de 150 tep/M€, calculado como ahorro anual de energía primaria respecto a la inversión elegible.
Este requisito introduce una cuestión que considero fundamental cuando estudiamos un proyecto:
¿El ahorro que conseguiremos es suficientemente importante en relación con la inversión que vamos a realizar?
Ahí empieza realmente el análisis.
¿Qué significa el ratio de 150 tep/M€ de IVACE 2026?
La respuesta directa es:
Por cada millón de euros de inversión elegible, el proyecto debe conseguir al menos un ahorro anual de 150 toneladas equivalentes de petróleo —tep— de energía primaria.
Podemos expresarlo así:
Ahorro anual de energía primaria / inversión elegible ≥ 150 tep/M€
Por tanto, el requisito mínimo variará proporcionalmente según el importe elegible del proyecto.
| Inversión elegible | Ahorro mínimo anual |
|---|---|
| 100.000 € | 15 tep |
| 250.000 € | 37,5 tep |
| 500.000 € | 75 tep |
| 1.000.000 € | 150 tep |
Estos ejemplos sirven para entender el criterio económico-energético, aunque el cálculo real de un expediente debe realizarse aplicando la metodología establecida para la convocatoria.
IVACE indica que la medición de los ahorros debe seguir la metodología prevista en el Anexo V de la Directiva 2012/27/UE.
¿Qué es una tep y por qué IVACE utiliza esta unidad?
La tep, tonelada equivalente de petróleo, es una unidad utilizada para expresar cantidades de energía procedentes de fuentes distintas en una misma referencia.
A efectos de equivalencia energética, 1 tep corresponde a 11.630 kWh.
Pero aquí hay un matiz importante.
La convocatoria habla de ahorro de energía primaria, por lo que no podemos coger directamente los kWh que aparecen en una factura eléctrica y dividirlos entre 11.630 para decidir si el proyecto cumple.
Hay que tener en cuenta qué energía utiliza la instalación y aplicar correctamente la metodología y los factores correspondientes.
Por eso suelo insistir en que el ratio no debería calcularse al final, cuando ya hemos decidido qué máquina comprar. Conviene estudiarlo durante la definición del proyecto.
El ahorro energético debe partir de una situación real
Para demostrar que una actuación ahorra energía, primero tenemos que saber cuánto consume realmente la instalación actual.
Parece obvio, pero en la práctica no siempre disponemos de esa información con el nivel de detalle necesario.
En una industria de la Comunitat Valenciana podemos encontrarnos con un compresor del que conocemos la potencia nominal, pero no sus horas reales de funcionamiento. Una instalación frigorífica puede tener datos de consumo general de la fábrica, pero no una medición independiente. Una bomba puede funcionar durante muchas horas a una carga muy inferior a su potencia máxima.
Por eso necesitamos construir una situación de partida técnicamente defendible.
Según el proyecto, analizamos aspectos como consumo energético, horas de funcionamiento, niveles de carga, producción, temperaturas, presiones, caudales, campañas o comportamiento estacional.
El objetivo no es buscar el cálculo que produzca el ahorro más elevado.
El objetivo es representar correctamente cómo trabaja la instalación.
Un ejemplo sencillo: dos proyectos con la misma inversión
Imaginemos dos empresas que plantean una inversión elegible de 200.000 euros.
Para cumplir el ratio mínimo de IVACE, ambas necesitarían acreditar al menos 30 tep de ahorro anual de energía primaria.
La primera empresa sustituye un equipo que trabaja pocas horas al año. Aunque el nuevo modelo sea un 20 % más eficiente, el ahorro energético absoluto puede ser pequeño.
La segunda sustituye una instalación que funciona prácticamente de forma continua y concentra una parte importante del consumo de la planta. Una mejora porcentual incluso menor podría producir un ahorro anual mucho mayor.
La inversión es la misma.
La tecnología puede ser buena en ambos casos.
Pero el comportamiento energético de los dos proyectos es completamente diferente.
Esto explica por qué la eficiencia de una máquina no puede analizarse únicamente a partir de su ficha técnica.
En la industria agroalimentaria, las horas de funcionamiento importan mucho
Desde AGB Ingeniers trabajamos especialmente con industrias agroalimentarias de la Comunitat Valenciana, y aquí hay otro factor que considero importante: la producción no siempre es constante durante el año.
Una central hortofrutícola puede concentrar gran parte de su actividad durante determinadas campañas. Una cámara frigorífica puede trabajar con distintas cargas según el producto y la época. Un sistema de bombeo puede funcionar de manera muy diferente según el turno o el proceso.
También ocurre lo contrario. Hay instalaciones auxiliares (frío, aire comprimido, bombeo o ventilación) que acumulan miles de horas de funcionamiento y donde una mejora relativamente pequeña del rendimiento puede traducirse en ahorros importantes.
Por eso, cuando analizamos proyectos IVACE 2026, me interesa mucho más conocer cómo trabaja realmente un equipo que limitarme a comparar la potencia del antiguo con la del nuevo.
El otro elemento del ratio: la inversión elegible
Hay otra cuestión que puede modificar completamente el resultado.
El ratio no se calcula necesariamente utilizando el precio total que la empresa pagará por el proyecto.
Se utiliza la inversión elegible.
Y ambos conceptos pueden ser distintos.
La convocatoria considera subvencionables los costes de inversión adicionales necesarios para alcanzar un nivel superior de eficiencia energética. Dependiendo del proyecto, estos pueden determinarse a partir del coste completo de una actuación exclusivamente energética o mediante la comparación con una inversión de referencia de menor eficiencia que habría podido realizarse sin la ayuda.
Además, IVACE establece qué conceptos pueden formar parte de la inversión elegible: determinados equipos e instalaciones auxiliares, montaje y puesta en marcha, proyectos técnicos, dirección facultativa, obra civil estrictamente necesaria, transporte, asistencia técnica y costes directamente vinculados al proyecto, entre otros. La inversión elegible debe ser superior a 10.000 euros.
Por tanto, antes de comprobar el ratio tenemos que tener bien definidos los dos lados de la ecuación:
- cuánto ahorro anual de energía primaria conseguiremos;
- y cuál será realmente la inversión elegible.
¿Qué ocurre si mi proyecto no alcanza las 150 tep/M€?
Si el proyecto no alcanza el ratio económico-energético mínimo de 150 tep/M€ exigido por la convocatoria IVACE 2026, no cumpliría este requisito técnico para acceder a la ayuda.
Pero detectarlo antes de presentar la solicitud nos permite estudiar el proyecto.
Quizá la actuación incluye inversiones que no están directamente vinculadas al ahorro. Quizá estamos comparando mal la situación inicial. Tal vez la tecnología elegida no aporta suficiente mejora para el coste que supone o existe otra solución técnicamente más eficiente.
No se trata de modificar artificialmente los números hasta conseguir el resultado.
Se trata de comprobar si el proyecto tiene sentido energético.
La memoria técnica tiene que demostrarlo
El ahorro no puede quedar reducido a una frase como «el nuevo equipo consume un 30 % menos».
Hay que explicar:
- cuál es la situación inicial;
- qué consumos tenemos;
- cómo funciona actualmente la instalación;
- qué actuación proponemos;
- sobre qué hipótesis se calcula el ahorro;
- cuál será el consumo posterior;
- qué ahorro anual se obtiene;
- y cómo se traduce ese resultado a energía primaria.
La convocatoria exige precisamente que los ahorros sean cuantificables y estén justificados documentalmente.
Aquí es donde una buena memoria técnica de eficiencia energética marca la diferencia entre una intención de inversión y un proyecto defendible.
Nuestra forma de plantearlo en AGB Ingeniers
Cuando analizamos una inversión, no empezamos preguntando qué porcentaje de subvención puede recibir la empresa.
Primero estudiamos qué consume, dónde consume y por qué consume.
Después analizamos la solución propuesta y comprobamos qué ahorro puede producir en las condiciones reales de funcionamiento de la planta.
Solo entonces tiene sentido calcular el ratio económico-energético y determinar si la relación entre inversión y ahorro encaja con las condiciones de IVACE 2026.
Es un enfoque que considero especialmente importante ahora que muchas empresas están renovando instalaciones de frío, motores, bombas, compresores y sistemas de control.
Una tecnología eficiente es un buen comienzo.
Pero para transformar esa inversión en un proyecto IVACE necesitamos algo más: datos, una situación de partida fiable y un ahorro suficientemente relevante para justificar técnicamente la inversión.
Preguntas frecuentes sobre el ratio energético de IVACE 2026
¿Cuál es el ratio mínimo exigido por IVACE 2026?
El proyecto debe alcanzar un mínimo de 150 tep por millón de euros de inversión elegible, calculado como ahorro anual de energía primaria respecto a la inversión elegible.
¿Qué significa tep?
Tep significa tonelada equivalente de petróleo y es una unidad de energía utilizada para comparar diferentes fuentes energéticas. Una tep equivale convencionalmente a 11.630 kWh.
¿Una inversión de 100.000 euros debe ahorrar 150 tep?
No. Si los 100.000 euros fueran íntegramente inversión elegible, el mínimo proporcional sería de 15 tep anuales de energía primaria.
¿Se utiliza la inversión total para calcular el ratio?
No necesariamente. El cálculo se realiza sobre la inversión elegible, que puede ser diferente del coste total del proyecto.
¿Basta con comparar la potencia de la máquina antigua y la nueva?
No. El ahorro debe calcularse considerando las condiciones reales de funcionamiento y justificarse documentalmente.
¿Hasta cuándo se pueden presentar las ayudas IVACE 2026?
La convocatoria permanece abierta hasta el 29 de octubre de 2026. IVACE indica además que, si se agota previamente el presupuesto, las solicitudes posteriores podrán registrarse en una lista de reserva provisional.